Errores que encarecen una obra y cómo evitarlos antes de empezar

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Cuando pensamos en los errores que encarecen una obra es habitual imaginar problemas que aparecen durante la ejecución, como los imprevistos, cambios de materiales, retrasos, modificaciones del proyecto o trabajos que finalmente cuestan más de lo previsto. Sin embargo, muchos de estos problemas comienzan mucho antes de que se ejecute el primer trabajo.

Una buena planificación previa ayuda a tomar las decisiones adecuadas en el momento en que todavía es sencillo y económico modificarlas y esperamos que estos errores que nos encontramos con frecuencia los incluyas en la tuya para que no sucedan en tu proyecto.

Empezar el proyecto sin definir correctamente las necesidades

Uno de los errores que encarecen una obra más habituales consiste en comenzar a diseñar antes de haber definido con suficiente precisión qué necesita realmente el cliente.

¿Cuál será el uso del edificio? ¿Qué espacios son prioritarios? ¿Qué instalaciones necesita la actividad? ¿Existe posibilidad de crecimiento futuro? ¿Cuál es el presupuesto máximo disponible? ¿Hay una fecha límite para poner en funcionamiento las instalaciones?

Estas preguntas pueden parecer evidentes, pero condicionan prácticamente todas las decisiones posteriores.

Un proyecto bien planteado debe comenzar con un programa de necesidades claro, que permita transformar los objetivos del cliente en requisitos técnicos, económicos y funcionales.

Cuanto mejor se defina esta fase, menor será la probabilidad de introducir modificaciones importantes cuando el proyecto esté avanzado o la obra ya haya comenzado, siendo más sencillo modificar sobre el papel que sobre algo construido.

Elegir siempre la solución con menor inversión inicial

El presupuesto inicial es importante, pero no debería ser el único criterio para decidir entre diferentes soluciones.

Dos alternativas pueden resolver aparentemente el mismo problema y, sin embargo, tener comportamientos muy diferentes durante su vida útil.

Consumo energético, mantenimiento, durabilidad, disponibilidad de repuestos, facilidad de explotación o posibilidad de ampliación son factores que también tienen un impacto económico, haciendo que la solución más barata en el momento de ejecutarse pueda convertirse en una alternativa más costosa a medio plazo.

Por eso, antes de tomar una decisión es conveniente analizar conjuntamente inversión, costes de explotación, mantenimiento y vida útil.

El objetivo no debería ser simplemente ejecutar lo más barato, sino encontrar la solución que tenga mayor sentido técnico y económico para cada proyecto.

Diseñar arquitectura, estructura e instalaciones de forma independiente

En cualquier edificio conviven numerosas disciplinas, como pueden ser la arquitectura, la estructura, la electricidad, la climatización, la ventilación, la protección contra incendios, la fontanería, el saneamiento, las telecomunicaciones o las instalaciones energéticas.

Cuando cada una se diseña sin tener suficientemente en cuenta a las demás, los errores que encarecen una obra terminan apareciendo. Ejemplo de ello puede ser un conducto que interfiera con una viga o una máquina que necesite de un espacio que no se había previsto.

Resolver estas interferencias durante la fase de diseño suele ser relativamente sencillo, pero resolverlas durante la obra normalmente implica modificaciones, trabajos adicionales y pérdida de tiempo. Es fundamental que exista coordinación entre las diferentes disciplinas y que el proyecto se entienda como un conjunto, no como una suma de documentos independientes.

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Estudiar la normativa y las licencias demasiado tarde

Un proyecto puede ser técnicamente viable y, sin embargo, encontrarse con condicionantes urbanísticos, administrativos o sectoriales que hagan necesario modificarlo.

Hay cuestiones como las condiciones de uso, la protección contra incendios, la accesibilidad o la normativa ambiental, entre muchas más, que conviene analizar desde las primeras fases, ya que descubrir una incompatibilidad cuando el proyecto está terminado puede suponer un problema, pero puede ser uno mucho más grave si se descubre cuando la obra está ejecutada.

Por este motivo, la estrategia administrativa y la estrategia técnica deben desarrollarse de forma coordinada.

Analizar desde el principio qué permisos, licencias, declaraciones responsables o autorizaciones serán necesarios permite diseñar el proyecto teniendo en cuenta esos requisitos y reduce el riesgo de encontrarse posteriormente con modificaciones inesperadas.

Pedir presupuestos con un proyecto poco definido

Solicitar varias ofertas no garantiza necesariamente que podamos comparar correctamente los precios, ya que, si queremos que esta comparación sea útil, todas las empresas que consultemos deberán presupuestar lo mismo.

Si la documentación contiene indefiniciones, mediciones poco precisas o partidas abiertas, cada empresa puede interpretar el alcance de manera diferente.

El resultado son presupuestos que aparentemente pueden compararse, pero que en realidad incluyen soluciones, materiales o trabajos distintos, haciendo que la oferta inicialmente más económica no siempre termina siendo la más barata.

Un proyecto suficientemente definido y unas mediciones claras permiten realizar una contratación mucho más transparente y reducen considerablemente el margen para posteriores desviaciones.

Tomar decisiones importantes cuando la obra ya ha comenzado

Los cambios son una de las principales fuentes de desviaciones en cualquier obra, y aunque algunos son inevitables, otros aparecen porque determinadas decisiones no se tomaron en el momento adecuado.

Cuanto más avanzada está una obra, mayor es el impacto de una modificación. Por eso resulta fundamental anticipar decisiones, establecer prioridades y cerrar las cuestiones críticas antes de que condicionen la ejecución, haciendo que los errores que encarecen una obra pasen a ser mínimos y con soluciones ya en el planteamiento inicial, no suponen tanto sobrecoste.

Una planificación correcta no significa que nunca existan cambios, sino que permite reducirlos y, cuando aparecen, analizar sus consecuencias antes de ejecutarlos.

No tener una coordinación global del proyecto

En una obra intervienen numerosos agentes como la propiedad, arquitectos, ingenieros, constructoras, instaladores, entre otros. Cada uno controla una parte del proceso, pero alguien debe mantener una visión global.

Sin esa coordinación pueden aparecer decisiones contradictorias, información que no llega a todas las partes, trabajos ejecutados fuera de secuencia o problemas que se detectan demasiado tarde.

La gestión global del proyecto permite controlar de forma conjunta tres variables fundamentales:

  • Coste, realizando seguimiento económico y analizando desviaciones.
  • Plazo, coordinando decisiones, suministros y ejecución.
  • Calidad, verificando que las soluciones ejecutadas responden a lo proyectado y a las necesidades del cliente.

La finalidad es ordenar la información y facilitar la toma de decisiones, no añadir más burocracia al proyecto.

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En construcción siempre existen condicionantes que no pueden conocerse completamente de antemano, la diferencia está en cuántos problemas podían haberse previsto.

La ingeniería, la arquitectura y la dirección de proyecto no deben entenderse únicamente como pasos necesarios para poder construir, sino como herramientas para proteger la inversión del cliente. Dedicar tiempo en estudiar correctamente las necesidades, desarrollar una solución técnica coordinada, analizar la normativa, definir el alcance de los trabajos y planificar la ejecución permite reducir significativamente la incertidumbre.

En ATEPO abordamos los proyectos con una visión integral, combinando los aspectos técnicos, económicos, funcionales y administrativos, donde nuestro equipo multidisciplinar puede acompañar al cliente desde el estudio inicial y la definición del proyecto hasta la tramitación, contratación, ejecución y puesta en funcionamiento.

Si estás planteando una obra, reforma, ampliación o nuevo proyecto y quieres estudiar su viabilidad antes de tomar decisiones, puedes contactar con nosotros a través de nuestra página web o contactando 660 294 096 o visita nuestra página web. Y si quieres estar al día de nuestras últimas instalaciones, síguenos en Facebook Linkedin para enterarte de todo.

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